una fotografía del joven payés sobre el campo de siembra. | Pep Corcóles

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Trabajar la tierra es, sin duda, uno de los oficios más antiguos del mundo pero que hoy en día no es el preferido de los jóvenes. Joan Pastor Colom, de 30 años de edad y natural de Santa Margalida pero residente en sa Pobla, es uno de esos jóvenes que nadan contra corriente y han hecho de la payesía su forma de vivir.

«Es un reto muy grande para un joven dedicarse a la tierra. Hasta no hace mucho encontrabas ofertas muy tentadoras que suponían menos esfuerzo y probablemente ingresos más fáciles. Para dedicarse al campo se debe ser muy caparrut», manifiesta riendo.

El joven agricultor explica que «normalmente se trata de una profesión heredada. Si en tu casa no has vivido el oficio de payés difícilmente escogerás esta profesión. Yo conozco muy pocos casos, casi ninguno». En el suyo, efectivamente, sus ancestros fueron payeses.

Imagen de los tomates que cultiva Joan Pastor Colom.

«Aprendí el oficio de mi familia y me siento orgulloso de ello», asegura. «Ganarse la vida cultivando es laborioso y debes hacer muchos cálculos. Debes saber qué sembrar, cuanto y prever a que precio podrás vender. Nosotros nos enfrentamos a una competencia feroz que nos viene de fuera. En Mallorca padecemos la insularidad, unos costes elevados, y a la vez competimos con regiones de España y del extranjero que muchas veces nos rompen el mercado con precios que para nosotros son inasumibles», indica.

Pastor explica que «el payés mallorquín debe ser polivalente y dedicarse a varias actividades complementarias si quiere garantizarse una rentabilidad aceptable. Así pues casi todos alternamos la agricultura con la ganadería». El joven cría cerdos y ovejas, además de cultivar especialmente tomates y otras hortalizas. Evidentemente cultiva también extensiones respetables de cereales que luego usa como alimento para el ganado.

La proximidad de s’Albufera provee de abundante agua a los cultivos.

En la actualidad regenta 25 fincas, situadas todas ellas en la marjal poblera, muy próximas a s’Albufera. «Al contar con bastante agua, el tomate es lo que mejor me funciona», asegura. «Este año, además nos ha ido muy bien por la poca afección de plagas como la tuta (Tuta absoluta). Desde hace un año se están introduciendo predadores naturales que parece que están dando un buen resultado frente a esta polilla».

No está tan contento con el precio del mercado: «Bueno, es un poco lo que ya he dicho; cuando nosotros tenemos mucho tomate nos llega tomate de la Península o del extranjero a las grandes superficies que nos tira los precios por el suelo», concluye Joan Pastor.