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Creo que se va a convertir en una sección semanal este rincón de lo que sucede en casa semana tras semana. En esta ocasión tuve el privilegio de contar en mis salones con amigos muy queridos a los que siempre es un placer ver y, sobre todo, escuchar.

A la velada, la primera a la que acudía Pablo Pérez d’Ors, nuevo director de la Fundación March de Palma, no faltaron Álvaro Marañón, conde de Retamoso, y Mercedes de Valenzuela, a los que adoro, Gari Durán y su marido Gonzalo Adán, que son la pera, el jefe superior de Policía Gonzalo Espino, al que siempre es un placer tener en casa, el estupendo periodista y sin embargo buen amigo Adrián Bono, al amigo casi familia que es Emilio Esteban-Infantes, registrador de la Propiedad de Petra, y mi admirada Sonia Valenzuela, que sigue con su tesis doctoral sobre Juníper Serra, que hoy celebra su fiesta en Petra precisamente. De estas cenas lo mejor no es ni la casa, ni yo, ni mi hermana, ni la comida, es la conversación que personas tan cultas y de diferentes profesiones y latitudes, pero encontradas en Mallorca por azar son capaces de generar.

Esa y no otra es la grandeza de mi vida, que se traslada a estas páginas semana tras semana. Se habló de todo, hasta de mi separación, que es de lo que habla todo el mundo, según me han contado. Gracias por las constantes muestras de cariño de todos. Estoy estupendamente, conste.