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La entrevista al directivo de Meliá Hotels Alberto Lalinde publicada en este diario deja claras al menos dos cuestiones: la apuesta inequívoca del emporio hotelero de la familia Escarrer por la reconversión de Magaluf y el convencimiento de ésta de que el principal polo vacacional de Calvià puede convertirse en el centro de gravedad de un cambio en el modelo de negocio turístico que las derivadas socioeconómicas de la pandemia han revelado inaplazable. Puede sonar paradójico que un destino ligado de habitud al turismo de excesos pueda abanderar ahora un proceso de transformación sin duda complejo. Pero precisamente por eso, es del todo creíble.

Inversión privada y pública.

En la transmutación de la imagen de Magaluf y en el consiguiente cambio de perfil del turista, juega un papel fundamental la inversión privada en modernización de la planta hotelera, que, en el caso de Meliá, ya supera los 250 millones de euros. Sin embargo, no resulta menos determinante la implicación de las administraciones públicas en la adecuación y también rejuvenecimiento del entorno urbano, así como la perseverancia en la limpieza de las calles y dotación de recursos para mantener la seguridad ciudadana y velar por el cumplimiento de las ordenanzas que todavía unos pocos empresarios nocturnos se jactan de incumplir.

Nuevo festival literario.

El éxito del cambio de modelo en Magaluf y en otras zonas turísticas maduras cristalizará a medida que se consoliden las inversiones privadas y públicas. Pero, sobre todo, cuando ambas vías confluyan en proyectos e iniciativas compartidas. De ahí la importancia del festival Literatura Expansiva Magaluf impulsado por Meliá, la librería Rata Corner y el Ajuntament de Calvià. Una oportunidad única para dotar a Mallorca de un evento cultural de primer orden. Sobre todo después de que, inexplicablemente, las Jornadas Literarias de Formentor hayan abandonado la Isla para viajar a Sevilla.