Miembros del jurado en la nave principal de la fábrica durante la visita de este viernes. | Elena Ballestero

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La mítica fábrica de tapices de Can Morató en Pollença no podrá ser rehabilitada íntegramente debido a su avanzado estado de degradación. Todo indica que el proyecto de reconvertir el conjunto industrial catalogado en la nueva sede social y centro sociocultural de Colonya pasará por un proceso de reconstrucción que respete los volúmenes del original.

Así lo explicó ayer Rafael Moneo, Premio Pritzker de Arquitectura, durante su visita in situ a la fábrica acompañado del resto de miembros del jurado del concurso de ideas convocado por la Fundació Colonya para reconvertir el espacio.

«Al límite de lo razonable»

«El estado de las edificaciones no permite conservar su integridad (rozaría los límites de lo que se considera razonable) pero sí intentar dejar un rastro para documentar lo que la fábrica fue. Nuestro trabajo como miembros del jurado es acertar con un proyecto que sea el más beneficioso para Pollença y que consiga un equilibrio con el trazado urbano», dijo Moneo. La de este viernes fue la primera visita del jurado a la vieja fábrica de tapices que en su mejor época llegó a vender alfombras a la Casa Blanca. Ayer mismo comenzaron las deliberaciones en el Club Nàutic y el miércoles está previsto que de a conocer su veredicto.

Componen el jurado Lluís Clotet (Premio Nacional de Arquitectura); Rafael Moneo (Premi Pritzker de Arquitectura); Pere Nicolau (Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales) y Elías Torres (Premio Nacional de Arquitectura). También Pere Ollers (en representación de la Associació per a la Rehabilitació dels Centres Antics) y cinco miembros del Consejo de Administración de Colonya Caixa d’Estalvis de Pollença.

En esta fase final del concurso compiten 12 equipos de expertos en arquitectura y patrimonio elegidos entre los 42 equipos que concursaron en la primera fase.

Cabe recordar que Can Morató es Bien Catalogado desde el año 2002. La ficha de protección aprobada por el Consell exigía ya entonces «acciones de conservación, restauración y rehabilitación en algunos casos, ya que el estado de alguna de las zonas es de bastante deterioro». «Cabrá mantener en todo caso la composición volumétrica general y rehabilitar la estructura y las cubiertas, la fachada principal y la del Camí Juanot, los revestimientos, etc.», añade. Insta además a «mantener en la mayor medida posible» los materiales existentes diferenciando los materiales nuevos en caso de intervención.