Lara Fluxà trabaja habitualmente a partir de elementos como el agua o el cristal.

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La artista Lara Fluxà (Palma, 1985) es la autora de la propuesta ganadora que representará al Institut Ramon Llull en la próxima Bienal de Arte de Venecia, la número 59, que tendrá lugar del 23 de abril al 27 de noviembre. Lo hará con un proyecto titulado Llim, en el marco del programa Eventi Collateralli, que se instalará en el pabellón dedicado a la creación catalana durante la feria italiana.

«Se trata de un proyecto comisariado por Oriol Fontdevila (Manresa, 1978), con quien ya he trabajado en diversas ocasiones, él me invitó, tenemos intereses artísticos comunes», comentó ayer Fluxà a Ultima Hora. Precisamente, la obra Fata Morgana (2019), en la que Fluxà ha colaborado con Fontdevila, se puede ver en estos momentos en el Casal Solleric de Palma, ya que forma parte de la muestra colectiva L’objecte del vincle. La autora detalló que «hemos planteado situarnos en el territorio y emplear sus materiales, en este caso nos ha interesado destacar que Venecia se mueve entre lo sólido y lo líquido».

En un comunicado, los responsables del Institut Ramon Llull avanzaron que la propuesta contará con «un sistema de bombeo instalado en una orilla del Canale di San Pietro, para que pueda extraer agua y alimente de manera continuada el edificio que acoge la participación catalana en la Bienal de Venecia, con materia procedente del fondo del canal».

En el texto, se indica que «en el interior del edificio, el agua irá esparciendo restos de lodo con su circulación y, al cabo de unos minutos, regresará al curso de la red hidráulica de Venecia», y se precisa que «los líquidos circularán a lo largo del edificio por un sistema de tubos vítreo, amorfos y que adoptarán formas más o menos orgánicas».

Fragilidad

La creadora mallorquina declaró que «nos quedan unos meses para acabar de plantear y dar forma al proyecto, aunque tenemos clara la idea de asimilar en la instalación el territorio de Venecia». En sus últimos montajes, Fluxà se ha especializado en el uso de líquidos contenidos en frágiles recipientes de vidrio, como las obras que presentó en la muestra colectiva Esdevenir immortal i després morir (La Capella, Barcelona, 2021) o Verni (Fundació Miró de Barcelona, 2018). «Entiendo el vidrio como una materia que es diferente de lo sólido y de lo líquido, tiene una estructura molecular como la de un líquido, pero se comporta como un sólido a temperatura ambiente», aclaró.

De la participación en la Bienal, Fluxà confesó que «representa un gran reto y una oportunidad de trabajar en equipo», y asumió que «soy una artista en la mitad de su carrera, acostumbrada a trabajar en Catalunya y Balears, por lo que este salto internacional supone un gesto de confianza por parte del Llull».

La del 2022 será la séptima vez que el Institut Ramon Llull acuda, a nivel institución, a la Bienal de Venecia. En el pabellón catalán, se podrá ver un montaje, a propuesta de la comisaria Cecilia Alemani, que se centrará en la representación de los cuerpos y sus metamorfosis, la relación entre los individuos y la tecnología, así como la conexión entre los cuerpos y la Tierra.