Carlo Ancelotti saludando a Thibaut Courtois. | SUSANA VERA

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El Real Madrid, dominador de la competición de clubes de más valor, con trece copas de Europa en sus vitrinas, inicia en San Siro frente a un remozado Inter de Milán el reto de volver a reinar en la Liga de Campeones ante el poderío de proyectos millonarios, con el hombre de la décima, Carlo Ancelotti, al mando.

El desafío se hace mayor según crecen las diferencias económicas entre clubes. El favoritismo ya no recae en el Real Madrid ni en ningún equipo español. Los focos apuntan hacia PSG, Manchester City o Chelsea. Tampoco los conjuntos italianos aparecen entre los candidatos, con un Inter como ejemplo ante su obligación de vender estrellas y renovarse.

Igualmente un Inter-Real Madrid siempre será centro de atención del mundo del fútbol. Un duelo que se reedita en fase de grupos por segundo año consecutivo y que el curso pasado sirvió al equipo que dirigía Zinedine Zidane para levantarse de la lona y reaccionar tras ver de cerca el desprestigio de caer a la Liga Europa. Los dos triunfos provocaron una reacción en el conjunto blanco, le acabaron dando el liderato de grupo y el impulso para encontrar su techo en semifinales.

Recurrió al hombre de la décima, Carlo Ancelotti, como relevo en el banquillo y sus números en ‘Champions’ con el Real Madrid son excelentes. En 25 partidos dirigidos firmó 19 victorias por solo tres empates y tres derrotas. En el recuerdo la final de Lisboa ante el Atlético de Madrid y la conquista de la ‘orejona’ tras doce años en el inicio de un ciclo que dejó cuatro títulos en cinco ediciones.

Entrenamiento Atlético de Madrid

Por su parte, no hay una competición que provoque más desvelos al Atlético de Madrid que la Liga de Campeones, el último límite, insuperable aún, para el equipo de Diego Simeone, provisto esta temporada de más recursos que nunca a sus órdenes para competir contra su duda permanente en esa competición y abordar un desafío todavía imposible, que reinicia este miércoles al ataque y sin excusas en el Wanda frente a la intensidad del Oporto.